Del mismo modo que la envolvente de los edificios tiene un papel esencial en la protección frente al ruido exterior o las condiciones climáticas, las particiones verticales interiores —que dividen los espacios dentro de las viviendas o locales— también cumplen una función clave para garantizar el confort y, especialmente, la seguridad de los usuarios.
En este contexto, la solidez y robustez de los tabiques interiores es un factor decisivo para asegurar su estabilidad frente al uso diario. La resistencia a cargas suspendidas cobra cada vez más relevancia, ya que es habitual instalar aparatos de aire acondicionado, muebles, bicicletas o pantallas de gran tamaño en las paredes.
Además, en casa realizamos muchas más actividades que antes —como ejercicio físico— que pueden suponer impactos imprevistos sobre las paredes, las cuales deben resistirlos sin comprometer su integridad.
En este contexto, la solidez y robustez de los tabiques interiores es un factor decisivo para asegurar su estabilidad frente al uso diario. La resistencia a cargas suspendidas cobra cada vez más relevancia, ya que es habitual instalar aparatos de aire acondicionado, muebles, bicicletas o pantallas de gran tamaño en las paredes.
Además, en casa realizamos muchas más actividades que antes —como ejercicio físico— que pueden suponer impactos imprevistos sobre las paredes, las cuales deben resistirlos sin comprometer su integridad.